Cuando invertir en cultura también es hacer empresa

Por. David Andrés Mesa
Cofundador Bombillo amarillo

Hace algunos años, cuando en Bombillo Amarillo soñábamos con hacer animación desde Medellín para el mundo, nos topábamos siempre con la misma pared: en Colombia sobra talento para contar historias, pero conseguir los recursos para producirlas es una carrera cuesta arriba. Animar es un oficio lento y minucioso; cada segundo que ustedes ven en pantalla puede significar días enteros de trabajo de un equipo completo. Y ese trabajo, para existir, necesita quién lo financie.

Lo que cambió nuestra historia fue entender que esa financiación no tenía por qué venir solo de un fondo o de una televisora lejana. Podía venir de las empresas colombianas, de gente que hace empresa todos los días y que, a través de COCREA, puede invertir o donar en proyectos culturales y recibir a cambio un beneficio tributario real. Dicho de otro modo: parte de lo que una empresa de todos modos va a destinar en impuestos puede convertirse en una serie animada, en empleo para artistas jóvenes, en historias colombianas viajando por el mundo. Y ese aporte puede representar un certificado que llega hasta el 165% de lo invertido, según el proyecto y las condiciones vigentes. No es filantropía a fondo perdido: es una decisión inteligente de negocio que, además, deja huella.

Lo digo con conocimiento de causa. Gracias a este mecanismo, en Bombillo Amarillo hemos sacado adelante proyectos que hace unos años habrían sido imposibles. Producimos una serie juvenil pensada para hablarles de frente a los adolescentes sobre la amistad, los errores y el crecer; desarrollamos largometrajes y contenidos que hoy tocan puertas en la industria internacional. Y no nos quedamos en el papel: llevamos nuestras producciones al World Animation Summit en Los Ángeles, a Ventana Sur en Buenos Aires y al MIFA de Annecy, en Francia, el mercado de animación más importante del mundo, donde nos sentamos como estudio colombiano a negociar de igual a igual con las grandes casas del sector. Detrás de cada uno de esos viajes hay algo que empezó con una empresa que decidió creer en la cultura.

A los empresarios que me leen les hago una invitación honesta. Miren a COCREA no como una donación, sino como una inversión con doble retorno: el tributario, que su contador les puede explicar, y el otro, el que no aparece en la declaración de renta pero se siente, el de haber ayudado a que una historia exista.

Porque eso es lo que muchas veces no se ve. Cuando una empresa invierte a través de COCREA, no está financiando «un gasto en arte». Está financiando empleo formal para animadores, guionistas, músicos y sonidistas; está reteniendo en el país a un talento que con frecuencia termina emigrando por falta de oportunidades; y está poniendo su nombre detrás de historias que representan a Colombia afuera. Cada proyecto que sacamos adelante contrata a decenas de personas, mueve una cadena de proveedores locales y deja una obra que queda para siempre.

A los empresarios que me leen les hago una invitación honesta. Miren a COCREA no como una donación, sino como una inversión con doble retorno: el tributario, que su contador les puede explicar en detalle, y el otro, el que no aparece en la declaración de renta pero se siente, el de haber ayudado a que una historia exista. Nosotros somos la prueba de que funciona. Una empresa que apuesta por la cultura no está regalando plata: está construyendo país y, de paso, está haciendo una jugada financiera sensata.

Colombia tiene las historias. Tiene el talento. Lo que a veces le falta es que quienes tienen la capacidad de invertir se atrevan a hacerlo. Desde Bombillo Amarillo lo podemos decir sin dudar: vale la pena.

Los invitamos a sumarse.

Leer aquí la entrada de VENTANA sobre Bombillo Amarillo


Ficha técnica del proyecto  
Nombre: Educativo infantil II: Selección de series infantiles de aventuras animadas
Ciudad: Medellín
Modalidad: Proyectos Con Aportantes Propios (PAP)
Estado del proyecto: Ejecutado
Página web: https://bombilloamarillo.com