Lo aprendido en Bogotá hoy transforma las experiencias de niñas y niños en los territorios
- Docentes y agentes educativos de Caquetá, Boyacá y Meta llevan a sus comunidades las herramientas artísticas y pedagógicas adquiridas durante los talleres de cualificación realizados en Bogotá.
- A través de mentorías presenciales, el proyecto Territorios de arte, juego y vida acompaña experiencias que conectan el aprendizaje con la naturaleza, la cultura y los intereses de la primera infancia.
Bogotá, octubre 2026. ¿Qué puede aprender una niña al jugar con el viento? ¿Cómo convertir un árbol, una semilla o una danza tradicional en una oportunidad para descubrir el mundo? Estas son algunas de las experiencias que hoy están llevando a sus comunidades docentes y agentes educativos que participaron en los talleres de cualificación realizados en Bogotá.
Este trabajo hace parte de Territorios de arte, juego y vida para la primera infancia, un proyecto del Ministerio de Educación Nacional y el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, en articulación con CoCrea, que avanza con mentorías presenciales para acompañar a los docentes en la aplicación de lo aprendido.
En Caquetá, el recorrido permitió conocer experiencias tan diversas como los territorios visitados. En San Juan de Losada, las niñas y los niños exploraron el viento con plumas y piedras; en Tres Esquinas, jugaron con luces y sombras; y en Puerto Rico, las emociones, la danza y el movimiento fueron protagonistas.
En la vereda Bolivia, los árboles y los animales inspiraron nuevas historias. En Paujil, las plantas acompañaron la lectura, mientras que en La Esmeralda los materiales reciclados se transformaron en personajes para imaginar y crear. En Milán, la huerta y los libros también hicieron parte del aprendizaje.
Uno de los encuentros más especiales ocurrió en San José del Fragua, vereda La Tigra, donde las familias participaron junto a los docentes en experiencias con alimentos, semillas, pigmentos naturales y música. El recorrido también permitió reconocer la labor de docentes itinerantes de Cartagena del Chairá, quienes recorren largas distancias en lancha para acompañar a las niñas y los niños de comunidades apartadas.
Las mentorías también llegaron a Paya, Boyacá, donde la naturaleza se convirtió en una oportunidad para jugar, explorar y crear. En Puerto Concordia, Meta, docentes y sabedores de la comunidad Jiw compartieron con las niñas y los niños sus danzas, tradiciones y conocimientos sobre los pigmentos naturales, en una experiencia que invitó a reconocer y valorar la diversidad cultural.
Estos encuentros muestran cómo la formación continúa en las aulas y comunidades, de la mano de docentes que escuchan los intereses de las infancias y encuentran nuevas maneras de enseñar desde su propio territorio.