Música para la vida: jóvenes que brillan gracias al arte
Desde hace casi treinta años, la academia musical Staff, en Medellín, forma a niños y jóvenes en la música, brindándoles herramientas de sensibilización artística para sus vidas. Esta es la historia de varias generaciones de niños que han encontrado en la música un refugio y de una institución que ha crecido de la mano de CoCrea.

La academia musical Staff nació en el año 2000, cuando dos estudiantes de música, Juan Camilo Camacho y María Isabel Piedrahíta, decidieron unirse para contagiar a los más jóvenes de su amor por la profesión. Casi treinta años más tarde han formado a más de 6.000 estudiantes, quienes se han presentado en distintos escenarios de la ciudad, participado en diversos festivales musicales y encontrado en la música un refugio para su vida.
De la Mano con CoCrea, Staff Musical Academy ha desarrollado distintos programas, entre ellos Música para la vida, un proyecto de formación musical para niños y jóvenes que encuentran en el arte las herramientas necesarias para afrontar la vida de una manera más sensible.
El programa

«Música para la vida tiene dos componentes. El primero es de formación, en el que capacitamos a cerca de 400 estudiantes en batería, bajo, guitarra, teclado, técnica vocal, coros y clases de producción musical, entre otras. En el segundo llevamos a los estudiantes que desarrollan más habilidades a hacer una gira de colegios con sus grupos», explica Juan Camilo Camacho, administrador del programa.
El proyecto comenzó en el año 2023. Desde entonces, ha crecido al lado de CoCrea. Este programa específico requiere de inscripción paga, por lo que los padres de varios de los niños que lo utilizan tienen recursos; sin embargo, como explica Camacho, cuentan también con un programa de becas, en los que se le otorgan beneficiosos a los aspirantes más talentosos, sin importar su condición social.
Otros géneros
«Lo que nosotros hacemos es formar ensambles grupales», explica María Isabel Piedrahíta, directora del programa. «Nos enfocamos, sobre todo, en la música popular: rock, pop y todos los géneros que hoy escuchan los chicos en Spotify. Hay una parte de las clases que se enfocan en los instrumentos, y otra en los grupos de proyección. En la actualidad, tenemos más o menos 30 grupos de máximo seis integrantes cada uno».
Además de la formación instrumental y vocal, Música para la vida les brinda también formación en baile y en teatro, lo que les permite desarrollar otras habilidades. «Eso les sirve mucho porque si van a estar en escena, necesitan reconocerse muy bien a sí mismos y hacer un buen uso del espacio. Es que uno canta desde con los ojos hasta con la punta de los pies», agrega María Isabel.
Las presentaciones van más allá de los colegios: también cantan en centros comerciales y a final del año alquilan un bar o un restaurante para hacer sus shows. «Tratamos de buscar espacios todo el tiempo para que el escenario se les vuelva a los chicos un lugar seguro», concluye.
Historias de vida

Juan Camilo Camacho explica que el proyecto se llama Música para la vida porque no está dirigido tan solo a los jóvenes que quieran dedicarse a la música. Cantar en las bandas y presentarse ante un público, les da a los participantes una serie de herramientas que van a servirles para su desarrollo personal, independientemente del camino profesional que elijan seguir. «La música les da disciplina, valores, seguridad en sí mismos. Transforma definitivamente al ser», explica.
De todas las historias de vida que han pasado por el programa, María Isabel Piedrahíta recuerda una con especial cariño. «Eduardo Diez Vieira entró cuando tenía 9 años. Ese niño era una cosa increíble, maravillosa: desde chiquito se enamoró del bajo y ya cuando estaba en décimo lo llamaban de grupos grandes, como Puerto Candelaria, a pedirle que tocara con ellos. Un talento increíble. Tanto que, en un momento, nosotros hablamos con los papás para decirles que tenía mucho futuro en la música. Pero el papá, que era vicepresidente de una compañía grande, no quería que su hijo se fuera por ese camino. Cuando se graduó, el chico se ganó una beca para ir a Berkeley y el papá le dijo que lo dejaba ir con la condición de que, después, estudiara administración de empresas. El muchacho se graduó con honores allá y luego empezó a componer para cine; hoy en día, ha hecho la música para películas como Moana, de Disney, y cintas de Netflix y Apple TV. Y ya luego al papá se le olvidó lo de estudiar administración…», cuenta.
El apoyo de CoCrea
«CoCrea ha sido para nosotros un salvavidas», dice Juan Camilo Camacho. «El incentivo nos ha permitido establecer unas tarifas que no son exageradas y les permiten a los padres de familia acceder a Música para la vida. Y a nosotros, también, financiar el programa. Pero, además, a través de la venta del CID (el Certificado de Inversión o Donación que la organización otorga a los proyectos) hemos logrado financiar otros proyectos. Por eso digo que es un salvavidas: porque nos ha permitido cumplir sueños que, de otra manera, no hubiéramos logrado alcanzar».
«Gracias a CoCrea hemos podido tener nuevas herramientas de trabajo para nuestros docentes y jóvenes, así como capacitar a los padre de familia, quienes les brindan un acompañamiento que resulta fundamental», concluye María Isabel Piedrahíta.
Ficha técnica del proyecto
Nombre: Música para la vida
Ciudad: Envigado
Modalidad: Proyectos con Aportes Propios (PAP)
Estado del proyecto: Ejecutado
Página web: https://www.staffmusical.com/