Tres muestras artísticas hechas con IA para conmemorar el día de la apreciación de la Inteligencia Artificial
Desde hace cinco años, cada 16 de julio se conmemora el Día de la Apreciación de la Inteligencia Artificial. En CoCrea somos conscientes de que esta herramienta llegó para quedarse y por eso abrimos la conversación sobre las implicaciones que tendrá en el mundo de la cultura. Te presentamos tres obras que usan IA y que se exhibieron en la Cumbre del Jaguar de 2025, realizada en Medellín.
Hace apenas cinco años, en 2021, se estableció el Día de la Apreciación de la Inteligencia Artificial, con el objetivo de reconocer que la IA se ha convertido en una herramienta cada vez más usada en el mundo y de resaltar sus aportes positivos. La fecha, propuesta por Jason Kirton, fundador de AI.Heart LLC, un laboratorio científico que usa la Inteligencia Artificial para mejorar la vida de sus pacientes, busca que tanto ciudadanos como empresas reflexionen sobre cómo integrar la IA a la vida diaria y de qué manera se puede hacer de manera responsable. La conmemoración no busca ignorar los potenciales peligros de usar esta tecnología de manera indiscriminada, sino, más bien, abrir el debate sobre cómo podemos incorporarla de la mejor forma a nuestra vida diaria.
Desde CoCrea, somos conscientes de que la IA es una realidad que afecta —y afectará— al sector de la cultura. En nuestra primera Cumbre del Jaguar, realizada en Medellín, en 2025, planteamos una conversación nacional sobre Inteligencia Artificial Generativa y cultura en Colombia. Nuestra apuesta consistió en abrir un espacio de diálogo informado, crítico y plural sobre los impactos de la IA Generativa en el ecosistema cultural y creativo. ¡Nuestro objetivo es seguir conversando sobre IA y cultura!
Pero, ¿cómo pueden los artistas dialogar con la Inteligencia Artificial? Estas tres obras, que se presentaron en el marco de la Cumbre del Jaguar, son un buen ejemplo ello:
Capside, the Invisible Revelation, de Solimán López

Este artista español creó una instalación visual de gran formato que da continuidad y visibilidad a los hallazgos del proyecto Capside, una obra desarrollada en el Amazonas con el objetivo de proteger y resignificar el ADN ambiental como patrimonio biológico, cultural y político. La obra cosiste en una gran pantalla en la que un software desarrollado con Inteligencia Artificial analiza y procesa, en tiempo real, los datos obtenidos en el proceso de secuenciación del ADN ambiental recolectado en la selva amazónica. El sistema ha identificado más de 6.000 especies distintas, representando así la diversidad de formas de vida invisibles que habitan ese ecosistema amenazado.
El software no se limita a mostrar datos: los interpreta, los visualiza y los transforma en una experiencia estética y emocional que evidencia la complejidad y fragilidad de la biodiversidad. La pantalla se convierte en un espacio de revelación en defensa de los organismos que no tienen voz pero que forman parte esencial de nuestro equilibrio planetario. Capside propone una estética de lo invisible: patrones orgánicos, algoritmos vivos, movimientos de datos que simulan respiraciones colectivas.
On vegetal politics, de Juan Cortés

Esta obra explora la tensión entre el monocultivo de soja transgénica y el de amaranto (un grano ancestral de origen americano) en nuestro continente. Mediante simulaciones computacionales e Inteligencia Artificial revela su interacción ecológica y denuncia cómo la agroindustria amenaza la biodiversidad, las semillas y la soberanía territorial. El uso de IA en la obra consiste en implementar y subvertir el algoritmo agronómico CROPGRO-Soy mediante una red neuronal que cruza datos climáticos y precios de futuros. Para la obra, Cortés ajustó parámetros biológicos, curó y limpió datasets, diseñó la lógica audiovisual, grabó y mezcló sonido de campo, y orquestó la puesta en escena museográfica y la interfaz de consulta por código QR.
Data Stream, de Sara Montoya

Esta artista antioqueña presentó una instalación inmersiva que transforma datos, sonido e imagen en una experiencia crítica sobre el cuerpo, la saturación informativa y los límites de la percepción. Una composición sensorial expandida entre IA, glitch y arquitectura lumínica. En la obra, Montoya usó la Inteligencia Artificial como herramienta creativa, exploratoria y estructural. Empleó modelos de generación visual como Stable Diffusion y Midjourney para construir ambientes abstractos, referencias visuales e imágenes base que luego se transformaron en elementos vivos dentro de la instalación. Claude AI y ChatGPT fueron esenciales en la estructuración de código, lógica narrativa y visualización de datos. Estos sistemas no sólo la asistieron en la creación, sino que formaron parte del diálogo estético del proyecto.